Orando la Palabra de Dios

Semana 20 de 2026

Vivificados por el Espíritu

Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes.

Romanos 8:11

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.

Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios.

Romanos 8:26-27

Pausa para Reflexión Silenciosa y Oración

  Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba! ¡Padre!».

El Espíritu mismo asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria.

Romanos 8:15-17

Pausa para Adoración y Oración de Gratitud

Los que viven conforme a la carne fijan la mente en los deseos de la carne; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mente gobernada por la carne es muerte, mientras que la mente que proviene del Espíritu es vida y paz.

Romanos 8:5-6

Pausa para Confesar, Pedir perdón y Perdonar

Hechos 2:1-13

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar.

De repente, vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos. Aparecieron entonces unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.

Estaban de visita en Jerusalén judíos piadosos, procedentes de todas las naciones de la tierra. Al oír aquel bullicio, muchos corrieron al lugar y quedaron todos pasmados porque cada uno los escuchaba hablar en su propio idioma.

Desconcertados y maravillados, decían: «¿No son galileos todos estos que están hablando? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye hablar en su lengua materna? Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, del Ponto y de la provincia de Asia, de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia cercanas a Cirene; visitantes llegados de Roma; judíos y convertidos al judaísmo; cretenses y árabes: ¡todos por igual los oímos proclamar en nuestra propia lengua las maravillas de Dios!».

Desconcertados y perplejos, se preguntaban: «¿Qué quiere decir esto?». Otros se burlaban y decían: «Lo que pasa es que están borrachos».

Lee el texto pausadamente y varias veces

Reflexiono: ¿Qué dice el texto?

Respondo: ¿Qué me dice Dios por medio del texto?

Recibo: Me abro al ministerio del Espíritu Santo

Oración de Aliento

¡Señor, lléname con tu Espíritu Santo

Examen del Corazón

¿Con qué propósito creo que Dios derrama su Espíritu?

¿Anhelo ardientemente ser lleno del Espíritu de Dios?

Sabiduría

No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu. Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón.

Efesios 5:18-19

 Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes.

Romanos 8:11

Testimonio

¿Cómo me ha llegado la Palabra de Dios hoy?

Intercesión

Oraciones por la Iglesia, por otros, y por mí

Oremos por las escuelas:

York Memorial Collegiate Institute
St. Oscar Romero Secondary School

Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba! ¡Padre!».

• Amén •

Romanos 8:15

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